Crónicas Bodísticas II: Importadas, mis nalgas
Después de la segunda invitación y/o insistencia para ir a un evento de parte de una tienda de vestidos de novia, decidí ir y buscar accesorios (léase zapatos, tocado, velo, liga... giack).
Antes de ir llamo para preguntar ¿Tienen estacionamiento?, siendo la respuesta: ¿Cuándo es tu boda?, a lo que vuelvo a preguntar... ¿tienen estacionamiento?
La señora vendedora contestó vagamente y yo solo entendí que había 2 cajones propios que siempre estaban llenos cuando había evento, so, decidí no llevar coche. (Y cuando llegué los cajones estaban vacíos).
Entré, tuve que darle las buenas tardes a las vendedoras para que dejaran de comadrear, luego le expliqué a la que se dejó qué era lo que buscaba y me mandó a la vitrina de enfrente.
Después de ver algunas cosas, comencé a preguntar: ¿y esto cuánto cuesta?, ¿y esto para qué sirve?, ¿Y cómo me pongo...? oye, oye... ¡OYEEE! ¡escúchame!
La mujer a mi alcance me contestó con más hueva de la que yo tenía al tomar el metrobús, mientras arreglaba unas madres con plumas y chaquira de una mesa, que al parecer las novias dementes se ponen en el cabello.
¿Ya dije que el lugar estaba completamente vacío?
Decidí ignorar el hecho y sumergirme en un mar de tul: fuí a ver los velos y oh sorpresa, en todos los casos se trata de un semicírculo de tul con listón cosido en las orillas y una peineta de plástico, todo por la fantabulosa cantidad de $1500 pesos.
Y ahi voy de preguntona otra vez: ¿Cuanto cuesta? -mil quinientos pesos... es importado.
¿De verdad? , ¿mil quinientos pesos por un cacho de tul y una peineta de plástico? importadas mis nalgas, pensé.
Además me encontré con otros bonitos accesorios como:
Cojín para que los anillos no se cansen: $500.00
Cuchillo y pala para el pastel: $600.00 (y ni cortan)
Zapato tenis de frankenstein con chaquira y pendejuela: $2,000.00
Zapatilla horrorosa con plumas y brillitos: $3,000.00
Juego de 3 flores de tela amaradas a un pasador con cinta de tela: $1500.00
Y así, otras monerías por el estilo.
Siendo que me veía atendiéndome a mí misma, me dió hueva y terminé yéndome del lugar no sin antes dar un azotón de puerta, al menos para que se dieran cuenta de que ya me había ido... no me estuvieran buscando preocupadas.
Por cierto la tienda se llama Pichelina, si tienen que hacerle a la novia no vayan, es una trampa mortal, yo como soy pobre voy a ir al centro y a las telas Parisina por mi peineta de plástico. He dicho.


