lunes, julio 28, 2008

Acuarela

Se plasmó de alguna manera a sí misma, un torso con la mano flexionada, la silueta borrosa, el cabello al aire en azules pinceladas difusas para esconder un poco el hecho de que en realidad nunca fué buena para la acuarela.

Era un cuadro no muy grande que pensaba darle al mercadólogo si es que no quedaba tan mal, y le debió poner algo de alma porque habiendo ignorado la rectitud de la técnica el objeto resultaba tener cierta personalidad. Enmarcó el cuadro y con un rayón extraño a manera de firma lo guardó esperando un día especial.

Al parecer esperar se volvió en ese tiempo una costumbre; esperar varias llegadas, esperar reciprocidad, esperar poner el cuadro en sus manos y llegado el hartazgo esperar el final de la historia con el mercadólogo, que llegó rápida y anestesiada.

Un día se encontraría con el cuadro que le cayó en la cabeza entre las cosas que guardaba en el clóset; Lo llevó de inmediato al contenedor de basura fuera del edificio donde trabajaba aún maldiciendo el golpe. Tal vez si llovía por la noche su obra maestra tendría un final casi bíblico: agua eres y en agua te convertirás.

Aún teniéndolo cerca no fue necesario evitar el encuentro con el mercadólogo porque milagrosamente en mucho tiempo no se vieron hasta que el deber tuvo el tino de llamarla un día justo al lugar donde vivía todo el día, y armada con su cámara se presentó detrás del lente diciéndole -Haz como si trabajaras-.
Vió a través de la cámara el cuadro azul colgado en la pared central, después de unos cuantos clicks lo halagó y preguntando sobre su origen comprobó en palabras del mercadólogo que había sido recogido del contenedor del edificio.

¿Tú no pintas? Preguntó el mercadólogo.
-No me sale- Contestó ella al tiempo en que se retiraba del lugar diciendo Adiós con la mano.

2 comentarios:

leo dijo...

cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia? chale, a mi me encanta acuarelear... tu post me llegó... snif

Korkuss dijo...

Historias pasadas y trazos fugaces.

Varios días azules.

Un abrazo desde acá!