Atorados
Conozco muchas personas que sé (y saben) que están atoradas.
Como esas que aguantan matrimonios infernales por no decepcionar a los hijos, las que quieren a alguien y no lo dicen, las que ya no y tampoco lo dicen, las que saben que se quieren pero tienen miedo de estar juntos, las no correspondidas que siguen esperando... y así.
Son tantas... Se me vino una lista infinita a la mente cuando le ví los ojos iluminados a una de ellas mientras me contaba de un encuentro con un viejo amor, es una historia de esas que te mueven. Ella lo escuchó en la radio, lo contactó y aún no hablándose físicamente surgieron recuerdos, él le dedicó una canción y un libro recién escrito, está solo; Ella no, pero no es felíz... y no quiere serlo.
Casi la ahorco cuando escuché de su miedo a verlo, el miedo a que la quisieran, de la culpa que sentía, del argumento: no, no soy feliz, pero eso es pecado y tengo hijos.
¿Pecado?
Pecado es vivir con alguien y ofenderlo todo el tiempo, arrastrar a otros en la amarguez propia, y lo debería ser callarse cuando se siente amor, no atracción, no deseo... sino amor. O no irse a tiempo a vivir la vida cuando se debe, pecado debe ser no dejar que te vean esa luz en los ojos que yo le ví.



2 comentarios:
jajaja.... me agradan tus post en serio siempre termino riendome por alguna u otra cosa....
keep on that way!
WOW!! tan cierto
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