Bipolar
Yo creo que ya estuvo bueno de andarse azotando...
A veces no sé qué hacer y es inminente el berreo y el berrinche,
y a veces me caigo mal de tanto azote.
Ya, ¿no? Lo caído caído.
Sí ya.
Yo creo que ya estuvo bueno de andarse azotando...
A veces no sé qué hacer y es inminente el berreo y el berrinche,
y a veces me caigo mal de tanto azote.
Ya, ¿no? Lo caído caído.
Sí ya.
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Agridulce
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11:04 PM
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Dicen que la adolescencia es la etapa más difícil de los humanos porque nadie sabe quién es, nadie es comprendido, las hormonas se vuelven locas y cambia la vida, el cuerpo, llegan los amores, los amigos que te acompañan siempre y hay que comenzar a tomar la vida por los cuernos... Pues no.
Mi adolescencia pasó tranquila, elegir una carrera fue fácil porque desde la secundaria sabía que sería diseñadora y solo fue cuestión de mantener un buen promedio para estar donde quería. Me divertí, viajé e hice el desmadre necesario. El asunto de los cambios físicos me hizo los mandados, no sufrí por un mono más de lo indispensable entonces (2 días) y tampoco hice sufrir a nadie, me llegaron a traicionar pero me valió gorro y mis amigos de entonces ahí siguen. Pan comido.
El desmadre viene ahora a los veintitantos cuando todo es tomar decisiones más importantes porque de eso depende el resto de mi existencia y mi equilibrio. (Dramática ¿eh?).
¿Sigues aquí segura y avanzando a un paso, o te lanzas a la aventura y que Dios te ayude?, ¿Planeas o te avientas ya? ¿Te olvidas o... te olvidas por tu bien?.
Y de pronto vienen las opciones, los baches disfrazados de oportunidades y las oportunidades disfrazadas de baches. Viene la gente buena de la que desconfías por ser tan buena (y luego te mandan al diablo porque desconfiaste) y la gente mala con cara de buena a la que te abres.
Todo es elegir y mis elecciones se han complicado, he dejado ir cosas que pudieron estar bien y tomé caminos que después se cerraron, pero ¿quién puede saber qué va a pasar mañana?. Con eso trato de amortiguar pero después me he preguntado cosas como ¿porqué estudié eso? y tarde o temprano encuentro respuestas: -Porque me gusta y no podría hacer otra cosa sin sentir que no es lo mío-
¿Aunque no sea tan fácil? - mmm... Si-
(Pausa, ahorita vengo, voy a unas chelas).
Después de unos cuantos pretzels, una plática y una Guiness sigue la inquietud; rechazo la invitación para ir a bailar y a unos metros de haberme despedido explota la crisis, me doy cuenta porque yo que no fumo voy a comprar una cajetilla de cigarros.
Pido en el oxxo unos Marlboro rojos mientras ignoro al fulano que me traga con la mirada, prendo mi cigarro y me voy. Qué ganas de irme a cualquier lugar, a donde sea.
Sin embargo prefiero ir a mi casa manejando despacio como viejita y seguir pensando en mis actos y decisiones:
En estos tiempos he actuado según me van viniendo los acontecimientos y si hay limones trato de hacer limonada. Pero sigo sintiendo que corro y aún así no me muevo de donde estoy. A veces me da la impresión de que estoy de necia luchando contra alguna fuerza superior que tiene mucho tiempo para estar jugando con mi vida, mientras yo sigo cortando hierbas que crecen más rápido de lo que mis manos pueden quitar y tratando de no perderme de la persona que soy conectando el corazón a la cabeza. Por ello me he ganado el título de idealista con su toque despectivo.
Por otro lado Ellos (los hombres), también me han dicho de todo: que tengo que ser más Cenicienta (más inocente, más frágil, más dulce, más hogareña y aventar la zapatilla para que el príncipe vaya a ponérmela); que a ningún hombre le gusta una mujer lista ni sincera, que no eres tú soy yo, que tú eres un sueño pero siempre no porque no te dejas engañar, que eres muy real y yo quiero a una cenicienta.
Ahí es cuando el idealismo me llega hasta la médula porque pese a una buena cantidad de tropezones sigo creyendo que voy a encontrar a alguien a quien le guste yo por ser yo, con todo y mis idealismos, mis rarezas, mis (múltiples) bondades, mi condición de no-cenicienta y dos que tres chistes crueles al día. Y claro claro... me tiene que gustar.
Después de tanta palabrería yo solo tengo que decir un par de cosas:
Necesito una vida más "digerible" en todo sentido. No perfecta, solo digerible.
Necesito un empujón y buenas opciones.
Ya si se puede, un buen tipo que valga la pena justo a mi lado para mi cuento de la no cenicienta.
Y seguir soñando.
Es todo.
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Como ven, las imágenes de mi blog han muerto, incluídas las del template. Gracias a mi servicio de hosting de imágenes por darme la sorpresa de la mañana, felíz 14 de febrero malditos... ojalá les dé diarrea con la cena y se les rompa el condón cuando estén en pleno acto.
(Y a todos mis amigos: A ustedes sí los quiero).
Bien, pues en vista del éxito obtenido y el poco tiempo que tengo para andarle moviendo al blog, la casa de mis desvaríos tendrá unos cuantos días la horrorosa, anti-original y poco fina imagen que ven, espero restaurar la imagen original tan... verde. O tal vez deje volar a mi imaginación y regrese con un template nuevo, todo puede pasar, pero eso hasta después del lunes y si no tengo cosas mejores qué hacer (que seguramente las tendré).
Extraño al limón saliendo de la cajita y el verde chiclamino... Snif. Pero me aguanto, y si yo puedo ustedes también.
Sufro.
Update: El blog regresó a la normalidad después de pelearme con el servicio de hosting de imágenes, le regresé su plantilla verde y fin del asunto. En otros asuntos la nostalgia de febrero me llegó apenas hoy 15, no me libré y es lo único que diré al respecto.
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Agridulce
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10:44 PM
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Etiquetas: Blogs
Somos unos idiotas
Siiii lo somos. 'Ora verán porqué:
Mi puente transcurrió entre la cacareadísima "Tomida" de los corridos, donde todos los asistentes se explayaron felizmente de diferentes formas: bailando, chupando o diciendo chistes y verdades. Pero no, no... por eso no somos idiotas, aunque sí nos pusimos idiotas pero esa es otra historia.
Ahora bien, mi segunda parte del puente fué vanamente invertida en... (me da pena) Una fiesta de niños. Ahí estaba yo, la tía de los festejaditos como siempre observando a los bizarros adultos y según la costumbre echando un ojo a los niños.
El festejado más chiquito batallaba con su mamá que a superhuevo lo quería vestir de superhéroe; El niño manoteaba mientras decía nooooo, y hacía cara de fuchi. La mamá al cabo de media hora le ensaquetó el traje de Batman. ¿deveras piensan que el pobre niño se sentirá felíz envuelto en un armatoste de polyester a 30 grados de temperatura?.
Después, mini-Batman se fué a jugar a la resbaladilla y después de unos 5 minutos de esfuerzo y tambaleo cuando ya iba a media escalera llega el papá, lo baja y le da un zape.
¿Qué pasó? le dije. "Es que se va a caer..." ¡¡Pffffff!! (Eso, eso es... enseñale que puede más el miedo que el valor). Total, agarré al mini-Batman, le quité los horrorosos armatostes que traía en las piernas y lo trepé al brincolín donde fue sudorosamente felíz sin que su papá lo viera.
Llegó la hora de comer, a los niños les valió sorbete probar un bocado pero los papás hicieron fila enseguida tomando de a dos o tres platos, yo creo que también querían guardar para la cena, los papás de los festejaditos hacían labor social hablando de la casa, el coche de no sé quién, que cuánto les costó la fiesta, shalalá shalalá.
Y en una de las mesas entre varios adultos había una niña sola que jugaba con un carrito, a la que le dijo mi papá:
¿Porqué no vas a jugar con los niños?
-Es que dice mi mamá que si me asoleo me enfermo-
¿Y ese carrito?
- Mi papá me lo compró porque le gustan los carritos-
Bueno, come
- Dice mi mamá que si como de eso me hace daño-
Por allá lejos veía a otra señora increíblemente forzando a un chico a hacer la tarea en plena fiesta, sabemos que la mujer se enorgullece de que su retoño es el máximo estudiante de su curso. Mientras tanto mini-Batman buscaba quién le diera de comer (recordemos que los papás estaban en la hora social), y el festejado más grande vestido de Superman corría por el jardín huyendo de las payasitas que intentaban pintarle la cara.
Cuando se libró, tomó el micrófono de las payasitas y cantó su canción favorita: "Cuanto te quie-roooo, cuanto te ooo-diooo, shalalalala mis sentidoooos" (mmmm, en mis tiempos cantábamos las de las ardillitas ¿no?). Para entonces el mini-Batman ya estaba comiendo tacos en mis piernas, los mismos que decía su mamá que no le gustaban.
A la hora del pastel mini-Batman y Superman sonreían y veían el pastel mientras les cantaban y no faltó la tía que los puso como media hora de pose para tomarles fotos, al fin soplaron las velas y los niños aplaudieron esperando la mordida. De pronto se vió una mano adulta (como la de Maradona) que salió de no sé donde para aventarle la cabeza a uno de los niños hacia el pastel, obvamente el betún se le metió hasta la nariz y Superman comenzó a llorar. mini-Batman lo veía, de pronto lo abrazó y asustado lloró también, el público presente suspiró y dijo "aaaaaaahhh" (¿ven? somos unos idiotas).
Después de sacarle a Superman el betún de la nariz, regresó para darle en la mouse a las piñatas, una veintena de garrotazos después la piñata se desfloró y cayeron los dulces, la misma tía de las fotos corrió hecha la madre y cual ballena jorobada se aventó sobre la mitad de los dulces ante la mirada perpleja de los niños, terminado el oso de las piñatas los papás se fueron despidiendo de besito y abracito siempre llevándose los centros de mesa que los chiquitos ni pelaron.
La mayoría de los niños me caen bien, los adultos no tanto, estamos locos y no nos damos cuenta. Siendo así, ¿Quién es el niño?
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Agridulce
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5:10 PM
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Ayer leía una cadena que me mandaron sobre cómo saber si eres diseñador, y me sentí plenamente identificada, para quien también lo sea entenderá de lo que hablo... acá unas breves de "Eres diseñador si:"
Y no me importa, no me importa, no me importa.
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Agridulce
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12:12 PM
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