martes, octubre 28, 2008

De orgullo y de miedo

Que mezcla de orgullo y de miedo,
ser el dedo que te toca, el que te besa en la boca,
la vaina de tu cuchillo.

Así dice Calamaro con toda la razón, los humanos somos tan tontos, tan complicados y tan parecidos al perro de Pavlov...
Explícome:

Supongamos que eres un ser al que por alguna razón le tocó por un tiempo prolongado estar del lado sufridor de las relaciones, y piensas que estas cosas del amor significan sufrirle, recibir el bolo reciclado de un bautizo en 14 de febrero, esperar a que te quieran, aguantar y seguirle sufriendo mientras preparas la siguiente táctica defensiva para que no te apuñalen de nuevo.

Entonces llega alguien que se interesa en tí y con quien todo es fluido, te sientes encabronadamente orgullosa, perfectamente bien... Pero seguramente ya estabas preparando la catapulta para aventar lejos a esa persona al primer indicio de un movimiento fatal, pero misteriosamente no hay muchas razones para usarla...
¿Qué carajos pasa?
¿No se supone que tienes que hacer un esfuerzo infinitesimal para que caiga en tus redes y después iba a seguir el momento en que te manda al birote? Claro... por eso ya tenías la catapulta lista, no te fueran a ganar. Nah, debe estar fingiendo y seguro va a sacar el cuchillo de la vaina en cuanto te descuides.

Y eso mis queridos educandos, es acostumbrarse a la mala vida, es estar tan condicionado como el pobre perro ese del tal Pavlov al que tanto jorobaban con el sonido de la campana y el premio.

De manera que cuando algo bueno pasa (y aplíquese al corazón o no) simplemente uno no se la cree, en ese punto hay de dos sopas: O la cagas, sigues diciendo que no puede ser y dejas ir una experiencia sea buena, mala o excelente; o te quitas el ejército de fantasmas que tienes encima y les dices que vayan a jorobar a otro lado porque tú quieres saber cómo es esto de la vida.

Yo digo que deberíamos probar cómo se siente, así nomás.

jueves, octubre 23, 2008

Post Jalisquillo II

Cuando vives en un lugar toda tu vida difícilmente te das cuenta de que hay muchas cosas que para otros son raras, y a fuerza de convivir con un montón de gente de otros lugares voy viendo que mi terruño sí tiene cosas que me hacen reír. Por ejemplo, ya van varias personas que me hacen notar que en Guadalajara:

  • También tenemos tonito, medio resbaladito-cantadito, (yo no jamásmente, ¿o sí?)
  • En todo lugar importante de Guadalajara hay un chingo de fuentes. Nadamás hay que nombrar las fuentes de Plaza del sol, las de Av. Chapultepec, la fuente olímpica, la mamá de las fuentes: La Minerva, la cantina La fuente, las fuentes del centro y todas esas que están regadas por la ciudad. Sí, el agua es lo nuestro.
  • En Guadalajara "El ingrediente" es la salsa de tomate, destinada a bañar toda la comida haciéndola un tanto surrealista. Así tenemos a las tortas ahogadas (sí, en salsa) que a algunos les da asquito porque dicen que una torta jamás debe estar mojada, pero ¿y qué? son buenas. Y el taco dorado / al vapor con carne que no se pone dentro del taco sino afuera, igual que el componente tomatoso. Así le siguen las tostadas, sopes y demás garnachas bañadísimas en salsa, el hecho de agarrar el taco con cuchara no es bonito, pero hasta eso sabe bien.
  • El segundo ingrediente infaltable es un cerro de col rayada para compensar la falta de: A) Carne o B) Salsa. No me hagan eso jamás. Poquita sí, ¿pero un cerro?
  • Acostumbramos elegir nombres laaaargos de personajes para las calles: Gral. Marcelino García Barragán, Calz. Gobernador Luis G. Curiel, Circunvalación Dr. Atl, Enrique Díaz de León, Solidaridad Iberoamericana... Claro, todo queda en diminutivos.
  • Todos vivimos en Guadalajara aunque nos repartamos en Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan, Tesistán, Santa Ana o lugares aledaños que ya ni sé dónde están.
  • Las avenidas cambian de nombre a cada kilómetro.
  • A ningún "fuereño" que haya conocido le gusta el tejuino, y menos cuando saben que es masa + agua + limón + piloncillo + sal. Creo que solo los jalisquillos tenemos el gen del tejuino en nuestro sistema.
  • Los museos que valen la pena cierran temprano en fin de semana. ¿¿WTF??
  • Por el punto anterior, supongo que mucha gente se va a atiborrar las plazas comerciales a comer fast food e ir al cine, eso sí, todos con sus mejores atavíos, Parece una versión moderna de ir a dar la vuelta al kiosco del pueblo.
  • Hay muchos árboles hasta en las avenidotas y eso definitivamente rifa :)
  • Los parques son bonitos, lástima que hay niños... :P
... Y así es mi ciudad, medio bonita y medio fea como todas. ¿Oh pos qué le hace?
(¿Ya me van a llover jitomatazos?, guárdenlos para la salsa)

martes, octubre 21, 2008

Post Jalisquillo I

Durante una serie de recientes visitas de fin de semana a diferentes restaurantes de este, mi rancho, el Vaz y yo nos dimos cuenta de que aquí hay un ingenio inagotable para ponerle nombre a los lugares donde se vende comida, y sí... era sarcasmo.

Esto tiene sus ventajas porque uno solo necesita pensar ¿Qué quiero comer? y de inmediato pueden venir a la mente varios lugares para satisfacer el deseo (de comida); Así si yo quiero comer waffles puedo pensar en ir a desayunar a La Casa del Waffle, adivinen qué venden ahí...
Y si no quiero waffles y tengo ganas de Pancakes, está la Casa del Pancake, ahora que si me pongo ruda y se me antoja un pozole puedo ir al maravillosísimo...
Adivinen...
¡Castillo del Pozole!


¿ Y quieres comida asiática? Ve a Asiati-K, ¿quieres un taco con un buen corte de carne? ahí está el Ta-Corte. ¿Se te antoja una papa? ¡Claro!, tienes que ir a Las Papas; ¿Sushi? acude al Sushi Factory... Bueno no, no vayas, es medio raro.

Aunque ciertamente hay lugares cuya cocina o actividad principal no tiene nada qué ver con su nombre; por ejemplo: si vas a El Francés, difícilmente te encuentras con escargots pero sí hay muchos mariachis panzones que pueden cantarte el son de la negra mientras te comes una carne asada, el tianguis cultural no lo es tanto a menos que consideres la onda emo como cultura, Plaza Bonita no es hermosísima que digamos, y en el parque Agua Azul no hay tanta agua, y mucho menos azul. Si alguien puede explicarme porqué le pusieron así no se lo agradecería porque no me interesa mucho pero... digamos que demostraría su grandísima cultura jalisquilla.

Pero eso sí, si hay un alma caritativa que pueda recomendar un lugar d-e-c-e-n-t-e dónde comer sushi, yo sí le beso los pies. Quedan por cierto descartados todos los lugares donde mexicanizan el platillo poniéndole jalapeño y limón a la salsa de soya o reemplazándola con aguachile, y por si fuera poco coronando el sushi con ensalada tampico y otros menjurjes mamoncetes de baja estofa.

Gracias.

P.D. No le voy a besar los pies a nadie, era un decir... ¿entendido?

Boomerang

Yo sí creo que todo lo que uno hace en esta vida matraca se regresa en potencia, no recuerdo haber jugado sucio con nadie y producto de eso es que he tenido y tengo mis lapsos de felicidad, a mi gente que es contada, la cabeza loca pero fresca y una conciencia bien cool.

Y cuando he pensado que esa gente que juega mal se ha salido con la suya, ahí viene el Karma a hacer lo suyo en mi escenario hasta bajarle la mirada al bando enemigo sin yo hacer nada, sin tener que decir una sola palabra.

lunes, octubre 13, 2008

¡Ay Salmón!


(Y como no he escrito en mucho tiempo... se chutarán 2 posts en un día)

Me valió sorbete dejar la ropa en la lavadora y salir mientras llovía, la Pily estaba varada en una farmacia y yo recibí el mensaje que pedí recibir de la Poyo: "¡El CD y los boletos pendejaaa, que no se te olviden!"
Tomé los boletos, el CD fué caso perdido y ahí voy como la Wonder Woman al rescate, la Pily salió de su inundación, yo llegué con las papas bajo el brazo y comenzamos la precopa cantando a Calamaro.

Luego vino la acción:
... ¡En chinga, en chinga! quítense jijos del maiz, decía yo; mientras aquellas locas gritaban ¡Aaay Calamaro, ahí te voy!; una reversa eterna, estacionamiento en 47 movimientos, caminamos-corrimos con el acelere en el corazón y en un minuto estábamos sentaditas saludando a Paulinita (hija, no estaba enojada, era la aceleración) y esperando ya a que llegara.

Apagaron las luces y nos volvimos locos:
¡¡Quiero arreglar todo lo que hice mal, todo lo que escondí hasta de mí!!...

Andrés Calamaro comenzó a cantar, nosotras cantábamos con él, o berreábamos, como quiera usted decirle, llegó la frase que me llega:


Siempre seguí la misma dirección, la difícil la que usa el salmón...


Nos desbaratamos mientras cantábamos las frases llegadoras: "¡Primerooo te quieroooo, iguaaaal!", "¡Hay un deseo que pido siempre que pasa un treeeeeeen!", "¡Ya no tengo espinas clavadas en el corazóoooon!", Calamaro dejaba ver trazas de Elvis y de Bob Marley, luego vino La espuma de las orillas, nos morimos con 5 Minutos más y rockeamos con sus 4 guitarras. Se escuchaban a mi lado los gritos: ¡Sabrosoooo!, y oh posqué, si sabroso a sus casi 50 está, y sabroso canta.

Cantando Soy Tuyo mandé un mensaje cariñoso, seguimos berreando: "¡Primerooo te quieroooo, iguaaaal!", Andrés rockeaba, se cantaba un tango y dos, rolas iban y venían, le aventaron atinadamente un disco de José Alfredo, una máscara de luchador que se puso, las típicas banderas México-Argentina y hasta un sostén.

Cada quién tuvo su momento, el de la Poyo cantando Los Chicos creo, Pilar moría cantando Flaca, y yo dediqué la melancolía de Los Aviones, mientras una lloraba la otra decía: ¡Ya me puedo moriiiiir! Al final nos faltó la Media Verónica, pero terminamos cantando Paloma a grito pelado para hacerle coro a la voz rasposa del Salmón.

Si Facebook lo sabe...

¡Que lo sepa el mundo!
Podría contar cómo fué el contacto o quién fué el culpable de ello, que si me vió o lo ví, las cuestiones prácticas como la geografía o las etéreas como el mariposario en la cavidad digestiva, podría decir cómo es su cara o contar toda la historia desde el primer día hasta hoy, decir que todo comenzó con unas letras o hablar de las preguntas y respuestas de la gente, pero... ¿Importa?

El cuándo y el cómo resultan pequeños comparados con el quién y el qué se siente, e incluso esto último es un tanto inexplicable, igual que cuando te llega de la nada un regalo sospechoso... ¿Lo abro? ¿No lo abro? ¿Y qué tal si no es para mí?, ¿Y qué tal si no es algo bonito?.
Finalmente aquí estoy, con mis barreras derrumbadas, descubriendo de qué se trata todo esto y recibiendo siempre agradables sorpresas, siendo muy chiqueada y queriendo mucho, viendo cómo fluye todo tan ligero, real y natural como pueda ser.

Simplemente me siento bien, miren mi sonrisa, miren miren :D

viernes, octubre 03, 2008

Chinito

La vecina lo había comprado para que hiciera pareja con su otra mascota y no congeniaron; mi madre que es tan buena gente lo vió y quiso adoptarlo. Yo estaba escéptica, no quería otro perro si ya teníamos a la Sofía, y mucho menos si era otro poodle, "Los poodles son como niños cubiertos de estopa" decía. Mi madre se armó de calzones y ordenó: Se llama Winnie, aquí se queda y se aguantan. Me aguanté, y después me tragué mis palabras.

El Winnie se volvió un demonio beige, corría como desquiciado, dejaba su "huella" en los sillones, no iba al baño como la gente decente (porque no tenía baño ni era gente, de hecho), y destendía la cama de mis papás si salíamos y no lo invitábamos... Cabroncito vengador.

Y a pesar de ser tan jijo de la tiznada hizo buena pareja con la Sofía que es tan tranquilita y miedosa, cuando tuvieron hijos el Winnie se dejó invadir por los chavitos y le valía gorro si lo mordían o le jalaban las orejas, hasta organizaba carreras con los cachorros.

Me acompañaba al mercado y si se aburría me dejaba sola y regresaba a la casa, a veces arañaba la puerta de la vecina para que le diera un hueso o salía corriendo a la calle en contra de nuestra voluntad, en las noches se ponía sobre mis pies o invadía mi espacio personal a la fuerza para que lo acariciara. A mí realmente me importa poco cómo se llame, acariciarlo y decirle chinito es la onda.

Hace poco despertó y no podía mover las patas traseras, ya van dos doctores y montones de medicamentos en 8 días y Winnie no se mueve, trata de caminar y se desespera, no quiere que lo dejen solo ni un minuto. Entre días lo hemos llevado a la calle y a la azotea para que vea a la gente, lo bueno es que sigue siendo gritón y todavía tiene ganas de comer pastel. Seguro haremos todo porque vuelva a destender las camas, no tengo idea de cuánto tiempo lleve, yo solo sé que no quiero ir sola al mercado.