Los Aviones
(Y no es la rola de Calamaro... qué bonita es, por cierto)
Han de saber ustedes que últimamente me trepo en un avión al menos 2 veces al mes y visito el aeropuerto cada semana, en estos viajes he visto cosas tan sacadoras de onda como un señor que no alcanzó a llegar al baño de hombres y se metió al de mujeres ante el asombro de todo el viejerío que le abrió paso, no fuera a suceder un accidente. Del lado amable está el gusto que me da ver las caras de las personas que llegan al ser recibidas por alguien, los abrazos, los besos y el caminito que van siguiendo cuando se retiran del lugar, por el contrario evito observar a la gente que se despide, incluso yo misma trato de despedirme brevemente o el Ojo Remy (TM) me traicionaría siempre.
Es otra historia cuando me toca ser pasajero, ya hasta conozco a las doñas de vigilancia que checan el equipaje y me gritan si pongo mi maletita sobre su mesa de inspección sin que me den permiso. Después sigue el desmadre al pasar por los detectores de metales, que quítese los aretes, que si traigo una pistola en las botas, que engarroteseme ahi... en fin, me siento bien criminal cuando suena la alarma y resulta que traigo botones de metal.
Luego, tengo que correrle a la sala de espera que está siempre atascada en el lugar de donde regreso y cómoda cuando apenas voy, en cualquier caso se arma la pelotiza cuando los señoritos -yolereciboelboleto- anuncian el abordaje, ¿y porqué? porque nadie hace caso cuando dicen "hagan una fila los pasajeros del asiento 11 al treintaynosequé". Todos los individuos de diferentes asientos se amontonan como hormigas perseguidas por el agua, después se apendejan para meter el equipaje ENOORME en las gavetas arriba del asiento y atoran a las demás personas... Como si los fuera a dejar el avión o no tuvieran un número que les dice dónde sentarse.
Y a propósito de numeritos... En mi último vuelo de regreso encontré a una señora cómodamente instalada en mi asiento de ventanilla, cuando le pregunté a propósito ¿Qué asiento tiene? me contestó de forma que sabía que ese no era su lugar y le valía camote, no se quitó hasta que le dije que estaba sentada en mi lugar. Entonces, ¿porqué si sabes que estás en el sitio equivocado y te van a quitar de ahí, de todos modos invades?.
Ya todo el desmadre posterior es común y hasta chistoso: el muchacho que pide chelas y más chelas intentando ponerse pedísimo en un vuelo de 45 minutos, los que se roban las revistas, los que cabecean (inclúyome), los ligadores de azafatas, y los que se creen de clase alta porque se suben a un avión; todos son parte de la fauna aeroportuaria que me toca examinar los fines de semana.



2 comentarios:
Agri, Agri... que ganas de sufrir las tuyas (¿suyas?). Los aeropuertos son horribles.
¿De plano manejar 4 o 5 horas no suena como una mejor opción? Yo estoy seguro que después de dos fines de semana de aeropuerto, manejaría felizmente de ciudad a ciudad.
Hola Agridulce !!!
Jajaja si que es simpática la "fauna aeroportuaria" pero no estoy de acuerdo con "solsona" que horror manejar 4 o 5 horas !!! es mejor tolerar los trámites del aeropuerto. Llegarias super cansada !!!! y el chiste es llegar fresca y dispuesta a los menesteres "propios" de esos fines de semana ¿¿ o no ???
Mis mejores deseos para esos felices fines de semana !!
1800 gramos.
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