De la Ambigüedad
Algo que no soporto es la ambigüedad, que se da desde el vecino que te saluda a huevo hasta el "amigo" que te dice que todo está bien y como por arte de magia después no te dirige la palabra dejándote en la pendeja haciendo suposiciones sobre lo que tal vez hiciste, o tal vez no.
Personalmente, prefiero que si alguien siente resentimiento, odio, envidia, antipatía, aburrimiento o cosafeayhorripilante hacia mí, me lo diga; yo sabré hacer lo propio al respecto. Si para amar y decirlo frente a frente se necesitan huevos, unos pocos más se necesitan para declarar lo contrario y también de frente, lo mismo para pedir perdón y perdonar de verdad.
En mi juego no hay medias tintas, no existe el sí pero no, y mi gente lo sabe. A mí me gusta que todas las cosas se vivan completas, que la gente sienta todo el cariño y lo grite, que las sonrisas no se repriman e incluso el enojo no se disimule si se siente, que nadie mire feo a alguien que quiere estar alegre o sumamente triste. Que el amor no se esconda ni se limite, que nada de lo que se quiera decir sea guardado en un baúl.



