martes, abril 28, 2009

De influenza, pestes e influencias

Como todos los viernes ahí andaba yo, muy macha queriéndome ir al D.F. y que me voy, todos me desearon un felíz viaje y nadie se preocupó por los bichos de influenza circundantes, en el aeropuerto se veían 5 de 10 individuos con el tapabocas puesto, a unos metros de mí estaban dos hombres con mucho tapabocas pero bien agarrados de un barandal lleno de mugre esperando su equipaje, pensé en que la justicia divina para la ignorancia era medio lenta y decidí tomar acción:

Me puse entre los dos individuos, preparé el pulmón... inhalé esperando que esta fuera mi mejor actuación y... ¡¡Aaaaaachú!!

sí... les estornudé de a mentiritas, los hombres pegaron un brinco de piso a techo y pusieron la cara de paranoia y terror más imbécil que he visto en la vida. Me alejé entre risitas de la gente alrededor, y la mía... una sonrisita malvada.

El fin de semana ví a otros tantos con el rostro tapado pero comiendo tacos de mugre afuera de los hospitales, o con su telita azul cubriéndoles solo la boca... ¿Y la nariz qué? ¿Por ahí no entra el virus?... lo bueno es que no quieren enfermarse, ¿verdad?

Y como todas las veces que voy al D.F. me dediqué a lo mío, salí poco de casa, consentí, fuí consentida y poco ví las noticias. Al regresar a Guanatos City el taxista me preguntó: "¿Oiga y usté de donde viene?, si no es indiscreción", -De la Ciudad de México- le contesté. Por el retrovisor ví que puso ojos de plato y en todo el recorrido noté sus ganas de salir corriendo del taxi... al final me preguntó que si no le tenía miedo a la influenza, le dije que le tenía más miedo al sistema de salud.

Llegando a la oficina, para colmo fuí tratada como apestada: todos aclararon que iban a saludarme "de lejitos" no les fuera a pegar algo; nuestro gerente de Recursos Humanos llegó minutos después con un surtido de tapabocas haciendo énfasis en que especialmente yo lo tenía que usar. Y yo hice énfasis en que él especialmente podía irse a chingar a su mamá.
A la hora de comer, nomás por ver sus caras de pánico decidí ir a la fonda donde van todos menos yo usualmente (porque como en casa) y siendo el miembro apestado de la empresa, sólo una persona quiso irse en mi coche... gracias. Hoy, una preocupadísima compañera me rogaba que no fuera más al D.F. con voz entrecortada y cara de perrito regañado, no es que me quiera mucho, es solo que no se quiere contagiar de la "Influencia" dijo.

Yo nomás le dije que si eso quería, dejara de ver la tele.

... Ah, y mi madre me mandó a bañar llegando a la casa.

miércoles, abril 15, 2009

Texican Whopper: No somos gordos ni chaparros


Como siempre, me entero de todo a última hora. Ayer leía en twitter un escándalo por la tal Texican Whopper y lo ofendido que está "toooodo el pueblo mexicano" por la publicidad lanzada por Burguer King en España (según dice el embajador de México en ese país).

Para quien no se haya echado el chisme ya, en la publicidad impresa y de T.V. aparece un texas cowboy altote, guerote y guapote como los de las películas, en actitud muy compa con un luchador mexicano chaparrito, moreno y gordito (otra vez.. como en las películas), con la bandera mexicana a manera de jorongo.

Total que el señor embajador sintió feo y tuvo a bien mandar su cartita de descontento primero a la prensa y después a la división de Burguer King en España hablando sobre la ofensa y la burla al lábaro patrio... ya ven que a los mexicanos nos encanta tirarnos al drama. En respuesta, la cadena prometió revisar la publicidad y rehacerla enfocándose solamente a la hamburguesa.

... Yo no me ofendí.
Ni siquiera creo que el mensaje en sí haya tocada alguna fibra sensible de mi "mexicanidad"; No me dirán que el mexicano promedio parece menonita por sus ojotes azules, el rubio cabello, la complexión privilegiada y espectacular altura, o que arrestarían al mono que tuviera la ocurrencia de vender jorongos-bandera para un partido de la selección nacional... Es más, levante la mano quien no sepa cómo es un luchador.

Pero sucede que los mexicanos nos acomplejamos fácilmente por un estereotipo creado desde aquí con películas, actitudes y cultura en general. ¿deberíamos entonces recibir cartitas-berrinche por cierto títere afelpadito japonés que sale en TV abierta?, ¿no deberíamos sentirnos más ofendidos por cosas más trascendentes?

Como que los mexicanos que quieren cruzar a E.U. regresen balaceados, por ejemplo...

martes, abril 14, 2009

De los proyectados


Cuando le dices a la gente "Me voy a casar" puedes esperar un mundo de reacciones, las más comunes son también las mejores: sonrisas, abrazos, gritos tipo "¡¡¡yeeeeei!!" felicitaciones y los mejores deseos que se externan con esa sinceridad que se nota, además de las preguntas del cómo, dónde y cuándo fué que el anillo llegó al anular... o cuándo será el día.

Y luego vienen esas otras frases / reacciones que dan risa o desconcierto, en las que la gente de alguna forma se proyecta:

No creas que porque tienes un anillo te vas a casar, aguas... todos son iguales
(Familiar en etapa Yo no creo en los Hombres)


Uhmm -con ojos torcidos-

(Familiar en actitud -Muero de envidia, yo quería eso-)

¿Es un anillo de compromiso? Ahhh
(Familiar pensando -Ya me callaron la boca... neh, ha de ser de plástico-)

¿Qué es eso? ¿Es de compromiso?... oh, está bonito :)
(Familiar recién levantado de la cama y que suele vivir en una burbuja)

¿Y cómo dices que pasó?

(Mismo familiar 4 horas después)

¿Estás segura de lo que vas a hacer?

(Amiga casada que supongo... no estuvo muy segura de lo que hizo hace 1 año)

¡Siiii! ¡hay que ir planeando la despedida de soltera!
(Alguien quiere fiesta con strippers... ¡Yeeei! ¿why not?)

¿Y qué va a hacer el departamento sin tí?

(Workaholic)

¡Uh, imagínate a mis bebés de pajecitos deteniendo la cola del vestido! Divino, ¿no?
(Noticias a Mamá Cuervo: No habrá cola)

La piedra de este anillo sí se nota, no como la de...
(El materialista y "buen amigo" de...)

Bueno... pero no cedas en todo ¿eh?, los hombres nunca cambiamos.
(Hombre sometido)

¡Ay mi Dios!, ¿y no te está sangrando la lengua? Por aquello de tu frase del "yo no me caso"
(Devoto, con buena memoria y algo punzante)



Y así por el estilo... Qué divertido va a ser todo esto Agri, qué divertido...

jueves, abril 02, 2009

La Historia

Era domingo: le pisé el pie, se lo curé, le dí de besos, me dormí encima de su brazo, lo abracé en el cine, atenté contra su vida regalándole una alita de pollo con la cantidad de chile tan mínima que él la podría encontrar y yo no; también le conté mis historias, mis cargas y mis alegrías... al atardecer tomamos mi auto-sonaja blanco para ir a los terrenos de Chente: la bonita arena VFG, tan pueblosa ella.

Yo manejaba por la carretera a Chapala que de unos meses para acá es un camino muy conocido, llegamos y Chente nos regaló el estacionamiento ahí entre sus campos que huelen a vaca, eran las 8:00 en punto cuando estábamos formados para entrar y después de la reglamentaria esculcada, Vaz y yo nos tomamos de las manos y caminamos rápido hacia algún lugar en el general B.

Travis ya se escuchaba: aplaudimos, cantamos: Why does it always rain on me...? , y cuando Peter Gabriel hizo su entrada todos nos emocionamos un poco más. Los dos super fans a un lado nuestro cantaban con todas sus fuerzas y yo lo veía todo para grabarme un poco de la noche en la memoria.

In the Blood of Eden, lie the woman and the man.
With the man in the woman and the woman in the man...


Sonaba Blood of Eden, mientras acontecía un beso muy muy largo.

Veía después al frente, volteé hacia un lado y no ví a Vaz, una sombra debajo de mí indicaba que ahí estaba él con una rodilla en el suelo, una sonrisa grande y los ojos más llenos de amor que había visto en mi vida. Sostenía entre las manos una cajita abierta hacia mí con algo que brillaba y en el aire estaba la pregunta:
¿Quieres casarte conmigo?

La canción se hizo silencio, ya no existía nada ni nadie mas que él y yo, no supe si fueron segundos o si fué un minuto mientras por mi cabeza esto pasaba:
Nomamesnomamesnomamesnomames!!, ¿está sucediendo?, ¿de verdad está sucediendo?, ¿lo agarro?, ¿será mío?, ¡sí, sí quiero!, dílo...

Me agaché con él...
¡Sí!

Nos levantamos en un abrazo fuerte e interminable, eran besos, te amos y caricias, algunas lágrimas, muchas sonrisas, era un sí contundente y una idea vaga de dónde se pone el anillo. ¿Debíamos saberlo? Después de que Vaz lo colocó nerviosamente nos besamos, algunos aplausos no fueron para el hombre que en el escenario terminaba su canción, sino para nosotros de parte de varios extraños que sonreían y nos felicitaban viendo lo que sucedía en ese pedacito del lugar, Él me dijo: Ya dijiste que sí ¿verdad? -Sí-

Y no pude dejar de sonreír, todavía no puedo. Nadie puede preguntarme qué siguió porque no lo sé, en algún momento lo escuché cantarme al oído:

Grab your things, I've come to take you home.