miércoles, junio 01, 2011
Comprando una casa
Qué rápido pasa el tiempo... hasta hace unos años me quejaba cual colegiala de los malos novios que tenía. Y ahora el Vaz y yo estamos comprando una casita... ok, un departamento.
Porque han de saber ustedes que las casas en el D.F. son increíblemente caras, increíblemente feas e increíblemente viejas. Y las nuevas están lejos de la civilización, además de ser totalmente incomprables por las personas normales.
El proceso no ha sido fácil; Ahí anduve yo, ingenuamente rastreando casas en venta, cuando me dí cuenta de que andaban por arriba de los 4 millones empecé a buscar una casa chiquita que se pudiera arreglar... que andan como en tres millones y medio...
Viendo el panorama me bajé a "un departamento amplio", cuyo precio es exactamente el mismo, y terminé en "un departamento que no esté tan chiquito, en una colonia no tan fea y que tenga dónde meter los coches."
Para llegar ahí ví de todo: Lugares donde simplemente no había cocina, ¿para qué la quiere uno, no?, ratoneras con el bonito acabado industrial que en 5 años serán vecindades horribles, departamentos viejos que venden a precio de nuevos por la capa de pintura y el piso de madera falsa que les pusieron; habitaciones en forma de trapecio, estacionamientos compartidos con otras 15 personas... Ahh.
Pero por fín lo encontramos: Un edificio en una esquina, con solamente tres departamentos, estacionamientos propios, todo un piso para cada uno, arquitectura bonita y posibilidad de pedir arreglos especiales a nuestro gusto.
Fuimos felices, lo apartamos y ya nos veíamos en Marzo invitando a toda la banda a la inauguración.
¿Pues qué creen? Que no...
El constructor tiene sus papeles hechos un desmadre, el departamento no está terminado aún y si el mono no tiene documentos en regla y cierre de obra, no hay préstamo, ni casa... Ni sala tapizada, ni cuadros bonitos, ni macetas... aunque se me mueran, ni mamada y media que quería poner.
El tiempo de resolución del conflicto es de tres meses (nomás), temporada en la que seguiremos viviendo en el departamento rentado, blanco y sin cuadros, por capricho de la casera que no quiere que le toquen sus paredes.
Lo que no sabe es que el Vaz ya le hizo un agujero vouyerista de cuarto a cuarto para meter no uno, ni dos, sino treeees cables. Así las cosas.
Porque han de saber ustedes que las casas en el D.F. son increíblemente caras, increíblemente feas e increíblemente viejas. Y las nuevas están lejos de la civilización, además de ser totalmente incomprables por las personas normales.
El proceso no ha sido fácil; Ahí anduve yo, ingenuamente rastreando casas en venta, cuando me dí cuenta de que andaban por arriba de los 4 millones empecé a buscar una casa chiquita que se pudiera arreglar... que andan como en tres millones y medio...
Viendo el panorama me bajé a "un departamento amplio", cuyo precio es exactamente el mismo, y terminé en "un departamento que no esté tan chiquito, en una colonia no tan fea y que tenga dónde meter los coches."
Para llegar ahí ví de todo: Lugares donde simplemente no había cocina, ¿para qué la quiere uno, no?, ratoneras con el bonito acabado industrial que en 5 años serán vecindades horribles, departamentos viejos que venden a precio de nuevos por la capa de pintura y el piso de madera falsa que les pusieron; habitaciones en forma de trapecio, estacionamientos compartidos con otras 15 personas... Ahh.
Pero por fín lo encontramos: Un edificio en una esquina, con solamente tres departamentos, estacionamientos propios, todo un piso para cada uno, arquitectura bonita y posibilidad de pedir arreglos especiales a nuestro gusto.
Fuimos felices, lo apartamos y ya nos veíamos en Marzo invitando a toda la banda a la inauguración.
¿Pues qué creen? Que no...
El constructor tiene sus papeles hechos un desmadre, el departamento no está terminado aún y si el mono no tiene documentos en regla y cierre de obra, no hay préstamo, ni casa... Ni sala tapizada, ni cuadros bonitos, ni macetas... aunque se me mueran, ni mamada y media que quería poner.
El tiempo de resolución del conflicto es de tres meses (nomás), temporada en la que seguiremos viviendo en el departamento rentado, blanco y sin cuadros, por capricho de la casera que no quiere que le toquen sus paredes.
Lo que no sabe es que el Vaz ya le hizo un agujero vouyerista de cuarto a cuarto para meter no uno, ni dos, sino treeees cables. Así las cosas.
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Quién escribe
- Agridulce
- Agri es jalisquilla, agria e impaciente, cursi de closet, puede vivir de rock,café y pizza cualquier día de la semana, además es diseñadora gráfica, tiene un alto porcentaje de "geekness" y vive en el chilango.
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2 comentarios:
Que bueno leerte de nuevo, ya extrañaba tus historias agridulce.
La verdad si que es difícil conseguirse una casa decente para vivir con la pareja.
La venganza es dulce y le hicierón su agujero por sangrona.
¡Salu2!
Ah chingao! Tenía mucho que no entraba a leerte y es muy grato ver que regresaste a las andadas...
Lo que te puedo decir de buscar casa son 3 cosas:
1. Es un PAIN, yo me sigo preguntando cómo es que se atreven a vender propiedades en semejantes pésimas condiciones, a esos precios y con los papeles chuecos.
2. Hay que esperar a la casita que te EN-CAN-TE.
3. Cuando logras encontrarla, te garantizo satisfacción completa. Incluso cuando tendrás que hacerle uno que otro arreglo.
En conclusión... Ánimo y desde acá les echo porras!