lunes, agosto 15, 2011
De la gente sencilla
Mi papá es una de esas personas que logran más de lo que les pronosticaron: Huérfano de padre, sin estudios y con hermanos qué mantener, hizo de todo: vendió dulces, cargó bolsas de mandado en los mercados, y hasta le lustró los zapatos a Cantinflas una vez, según dice. Aprendió a manejar siendo ayudante de chofer, repartió galletas en los supermercados, después fue vendedor y gerente de ventas de la misma galletera.
Tras recuperarse de una enfermedad por estrés decidió regresar a la vida sencilla: Empezar de nuevo, ser vendedor en otra ciudad, solo pero ya sin jefes ni cuotas qué cumplir mas que las suyas.
Entonces nací yo y crecí fuera de esa otra vida ajetreada que mi papá tuvo. Cuando yo era adolescente él tenía unos huaraches con suela de llanta que se ponía los fines de semana, sobre todo cuando salíamos a comer o a pasear.
Mientras caminábamos me agarraba del brazo y me platicaba algo, siempre era obvio que los huaraches a mí me daban más pena que a él y todas las veces que me alejaba y fingía que no íbamos juntos, me repetía: "Tu papá nació pobre, y tú no eres más que los demás, acuérdate de eso."
Algo se me debió quedar grabado, porque en mí esas palabras se volvieron admiración hacia la gente que es auténtica, y una especie de lástima por esos que no se acuerdan de dónde vienen, que consideran denigrante preparar una comida, ir al mercado o subirse en un camión.
Tras recuperarse de una enfermedad por estrés decidió regresar a la vida sencilla: Empezar de nuevo, ser vendedor en otra ciudad, solo pero ya sin jefes ni cuotas qué cumplir mas que las suyas.
Entonces nací yo y crecí fuera de esa otra vida ajetreada que mi papá tuvo. Cuando yo era adolescente él tenía unos huaraches con suela de llanta que se ponía los fines de semana, sobre todo cuando salíamos a comer o a pasear.
Mientras caminábamos me agarraba del brazo y me platicaba algo, siempre era obvio que los huaraches a mí me daban más pena que a él y todas las veces que me alejaba y fingía que no íbamos juntos, me repetía: "Tu papá nació pobre, y tú no eres más que los demás, acuérdate de eso."
Algo se me debió quedar grabado, porque en mí esas palabras se volvieron admiración hacia la gente que es auténtica, y una especie de lástima por esos que no se acuerdan de dónde vienen, que consideran denigrante preparar una comida, ir al mercado o subirse en un camión.
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Quién escribe
- Agridulce
- Agri es jalisquilla, agria e impaciente, cursi de closet, puede vivir de rock,café y pizza cualquier día de la semana, además es diseñadora gráfica, tiene un alto porcentaje de "geekness" y vive en el chilango.
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1 comentarios:
Chingon post!
muchas veces nos creemos por traer el basuracel de moda, o los pinches basuragadgets.
Un dia platicare de mi padre.. con su doctorado y toda la onda.. pero llega de sinodal a los examenes profesionales con sus pantalones de mezclilla deslavados, su camisa y sus tenis desgastados. Y me tocó ver a un papá pendejo de una aspirante que cuando lo vio entrar lo barrio asi con la mirada.. pero cuando se dio cuenta que su hijita dependia del buen humor de mi padre.. hasta de trapeador se puso.
Un aplauso a tu padre por enseñarte valores de la forma realmente importante.. con el ejemplo.!